This is an example of a caption.

¡El monitoreo continuo de glucosa me abrió los ojos!


Traten de leer este post con los ojos cerrados...
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Imposible, ¿verdad?

Así es como me sentía sin el monitoreo continuo de glucosa. Aplicar la insulina en un parpadeo e ir a ciegas hasta la próxima glucometría, eso es 2 horas después de desayunar, almorzar, cenar o si algún síntoma o presentimiento me inducía a medirme la glucemia antes. Y así evitar una hipoglucemia o hiperglucemia o darme cuenta que ya estaba en una de ellas.

Ahora, cuando veo la pantalla de mi bomba de insulina con los datos frescos del monitoreo continuo de glucosa imagino el interior de mis venas, y cómo la glucemia se pavonea por toda mi sangre.

¿Duele la diabetes?



Resultados de "dolor" en las imágenes de Google


Este es un post de una opinión personal, subjetivo y no pretende ser una realidad absoluta, ni una mentira.

La diabetes no me duele, porque el dolor se relaciona con sufrimiento. Y yo no sufro de diabetes, yo tengo diabetes.

Busquemos “dolor” en las imágenes de Google y en la mayoría de los resultados  se plasma un gesto insufrible que deja impotente a cualquier testigo de ese momento.

Yo sonrío cuando me mido la glucemia, o puedo charlar mientras me inyecto la insulina, y aunque un ínfimo gesto se puede vislumbrar en mi rostro no se parece a las imágenes encontradas en Google.

Volando con bomba de insulina


Súperpoderes diabéticos por Carolina Zárate


Este post se trata de volar literalmente y no de cuando tenemos la glucosa por las nubes... :)

Viajar en avión con diabetes no es complicado, antes de tener la bomba de insulina de Medtronic, me desplazaba sin inconvenientes por los aeropuertos. Llevaba conmigo mis insulinas en una nevera de playa, una parte considerable de los insumos los llevaba en mi maleta de mano (jeringas, tirillas y lancetas en sus cajas originales), esto en caso que se perdiera el equipaje de la bodega del avión donde llevaba el resto de insumos para el triple de días de los planeados por si tenía algún percance. Sin olvidar las recetas médicas con todo especificado, que aunque no me las han solicitado siempre reposan en mi bolso.

Ya todo estaba fríamente calculado, hasta que llegó Violeta (mi bomba de insulina), así que tuve que revisar las indicaciones para viajar con bomba de insulina para el momento que me tocase "volar". En caso de viaje  en avión la recomendación es no pasar el sensor ni la bomba por los escáneres, ya que pueden estropearlos, así como desactivar el monitoreo continuo de glucosa durante el vuelo.

Cómoda y casual con la bomba de insulina


Un día cualquiera en la oficina…
- ¿Qué es eso? Señalando en dirección al bolsillo donde tengo mi bomba de insulina.
(Yo ya sabía a qué se refería)
- ¿Esto? Una bomba…(espero su reacción)… ¡de insulina! (imaginen emoticon sonrisa)
 Después vino toda la explicación del caso y el asombro por la tecnología. Y es que todavía algunos nos imaginan como unos junkies que no pueden comer azúcar.
Desde que tengo diabetes he usado jeringas, pero la gente sólo notaba mi condición en el momento de hacerme una glucometría o inyectarme insulina y para algunos no es muy grato. Ahora no es evidente, porque confunden mi bomba de insulina con algún reproductor de música o un beeper, pero sí estoy expuesta a que me pregunten más seguido y por ende la oportunidad de dar a conocer mi “enfermedad” - uso las comillas porque prefiero verlo como una forma de vida –.