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Joe Eldridge fundador del Team Type 1, inspirando con diabetes y en dos ruedas

"Welcome to the team" autógrafo de Joe Eldridge para todas las personas con diabetes

Ejemplos positivos son los que necesitamos para ver con otros ojos la diabetes. Experiencias que nos lleven más allá de la teoría, las estadísticas, y los mitos en torno a la enfermedad. 

Y es que cada vez que algún incrédulo afirme que las personas con diabetes no podemos, surgen personajes como Joe Eldridge, que nos inspiran, motivan y de quienes aprendemos en realidad. 

Joe fue diagnosticado con diabetes tipo 1 desde los 10 años. Su pasión por las bicicletas y la fortaleza de conseguir lo que se propusiera lo llevo en 2005 a fundar junto a Phil Southerland (su inspiración) el Team Type 1. Un grupo de personas con diabetes dispuestas a demostrar en una bicicleta que la diabetes no es ningún limite. La muestra de ello es que siendo ganadores de múltiples competencias, esperan llegar en el 2021 al Tour de France. un reto que esperan con ansias y mucha glucosa.

"Glucemia que no vemos; ojos, corazón y riñones que sí sienten"



Dicen que "Ojos que no ven, corazón que no siente" pero en diabetes, sería: "Glucemia que no vemos; ojos, corazón y riñones que si sienten".

Mi rutina diaria con inyecciones múltiples se basaba en medir mi glucemia (preprandial), calcular y aplicar mis dosis de insulina antes de cada comida y 2 horas después medir de nuevo mi glucemia (posprandial). Eso se traduce en unas 6 o 7 glucometrías al día. Y si era necesario (la mayoría de veces lo era), hacer corrección para disminuir la glucosa que no había sido cubierta por mi errado cálculo a la hora de inyectar el bolo.

Antes pensaba que con esto era suficiente para conocer el estado de mi glucemia y estar tranquila de saber si estoy haciendo las cosas bien. Algunas veces tenía la glucemia en rango y eso me ponía feliz, es algo por lo que toda persona con diabetes sonríe.

Pero había algo que no veía: mi glucemia entre esas glucometrías.

Capítulo 2: Antes y después de convertirme en la mujer biónica con diabetes


Derecha: Jeringas, Izquierda: Cánula de la bomba de insulina



Unas semanas con la bomba de insulina de Medtronic, y mi vida con diabetes ha cambiado significativamente.

A muchas personas con o sin diabetes les parecerá incómodo tener que llevar un aparato siempre en el cuerpo, sin cerciorarse que todos llevamos uno, ya sea un dispositivo tecnológico o médico. Pero la verdad es que tener mi bomba de insulina es mucho más cómodo que llevar mi propio celular y mucho mejor que cargar con tantas jeringas. 

Desde el primer día sentí el cambio

Es un proceso modificar las costumbres, y la de tener una jeringa en la mesa no fue la excepción. Por varios días preparé la jeringa que por diez años me acompañó pero cuando llegaba el momento de inyectarme la insulina caía en cuenta que ahora sólo tenía que oprimir un botón.

Tan sencillo como eso, medir mi glucemia como siempre, registrar el dato en la bomba junto con la cantidad de carbohidratos que comería y olvidarme de hacer cálculos aproximados y cruzar los dedos para que mi ojímetro no estuviera tan desfasado y mi glucemia dos horas después se acercará al rango. Últimamente me equivocaba bastante, y con mi glucemia en las nubes mi hemoglobina glicosilada aumentaba cada vez más.

Capítulo 1: Empezando con bomba de insulina MEDTRONIC



Lo primero que se me vino a la cabeza cuando me “instalaban” la bomba de insulina de MEDTRONIC fue la serie de la mujer biónica. Mientras el sonido que ambientaba sus rápidos movimientos (algo así como tucutucutucu) sonaba en mi cabeza, recordaba esas escenas donde ella destrozaba con su mano una pelota de tenis, o corría velozmente (aclaremos, en cámara lenta).

De niña, la ilusión era tener todas esas habilidades extrahumanas o súperpoderes y aparatos sofisticados como lazos de la verdad, pulseras antibalas, o alguna característica única y especial que te diferencien claramente de los demás. Pero no comprendía que muchas veces para conseguir eso, tienes que perder algo.

Paulatinamente esas ilusiones desaparecían mientras crecía y me daba cuenta que no sería posible y que en el mundo real ser normal era la regla, porque lo diferente sólo se ve bien en la pantalla de un TV. Así que sólo restaba seguir disfrutando todas esas series y añorar la infancia.